La solidaridad alemana.

La solidaridad alemana

La semana pasada, a través de las redes sociales, conocí la información de una nota acerca de Alemania, en la que decía  que el gobierno de Alemania incrementó el precio de los combustibles en determinada fecha, pero de inmediato más de un millón de alemanes  al conocer la noticia, dejaron sus vehículos estacionados, lo que ocasionó una seria protesta, lo cual me parece que es un acto indiscutible de solidaridad entre los ciudadanos al sentirse agredidos por el actuar de su gobierno.

            Esta manifestación de la ciudadanía alemana, trajo como consecuencia además, que no acudieran a laborar a las empresas, ni a la escuela, ni a la función pública, lo que desde luego generó un fuerte quebranto en la economía de los afectados, pero de seguro sería mayor, si hubieran consentido el incremento anunciado para los hidrocarburos, al que según la nota, el gobierno inmediatamente dio marcha atrás.

            Me vino la idea de abordar en esta columna este tema, porque pareciera tan distante en nosotros los mexicanos la falta de solidaridad de quienes habitamos en esta hermosa patria o en esta suave patria, tal y como lo dijera  en el bello poema, el zacatecano don Ramón López Velarde, bendita por todo y para todo, dotada de cielo, mar, tierra, flora, fauna y que pareciera que la única maldición somos los que estamos destruyéndola a pasos agigantados y pareciera además, que sin remordimiento y sin ganas de asumir la responsabilidad que tenemos quienes ya estamos entrados en años y quienes no también, pero nosotros los mayores fuimos legatarios de un país en donde el aire era limpio, el agua era clara, la gente era buena, hospitalaria, siempre bien intencionada, trabajadora, aunque sin faltar los deshonestos, pero ahora solo respiramos aire contaminado y el agua cada día es más nociva.

            Me parece urgente que la sociedad civil deje de quejarse y asuma su responsabilidad, como en otras ocasiones lo he expresado en este espacio, vamos atendiendo a los niños, que las mamás dejen de laborar para que retomen su responsabilidad y dejemos de lado a la tecnología, la que pareciera no ha sido lo más venturoso para nosotros, sino un instrumento perjudicial y agresivo, que ha distorsionado las mentes y todos los principios morales que nos lleven a retomar nuestro rumbo por la vía del civismo, de la honestidad, de la conciencia e inteligencia en el uso positivo de las oportunidades y el derecho que nos hemos dado.

            Reitero a mis compañeros abogados que más que algún otro sector de la sociedad, a nosotros nos atañe el orientar a nuestros conciudadanos y al propio gobierno, induciéndolo a producir leyes  que se cumplan y así, poder superar, entre otros, el reconocimiento absurdo de la organización delincuencial para que lejos de instituirla como un delito en la ley, se  someta a aquellos que atentan contra la vida y el patrimonio de las personas, de ahí que creo que es urgente, que si no tenemos o no nos sentimos con el liderazgo suficiente, acercarnos a quien sí lo tiene, nos caiga bien o mal, porque así como se han logrado  derechos para algunos sectores sociales, es hora que con toda responsabilidad, gallardía y valor civil, enfrentemos nuestra realidad y evitemos actos de gobierno que estimemos inconducentes e inaceptables que estén por encima del interés general.

            Vamos intentando seguir los buenos ejemplos de quienes se solidarizan para un fin común al que se tiene derecho, siguiendo el ejemplo de los alemanes, quienes se unieron y obtuvieron el éxito deseado, atendiendo a que el gobierno  dio marcha atrás a lo que al parecer era absurdo e incongruente para ese pueblo.

            Confiemos y creamos en nosotros, pues será el único modo de superar la adversidad.

Mtro. Luis Octavio Cotero Bernal

locb15@hotmail.com

Acerca del autor

Jorge Vargas

El Lic. Jorge Javier Vargas Lopez

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