La impunidad de la mentira.

La impunidad de la mentira

En anteriores ocasiones, en este mismo espacio abordé el tema de la mentira, la cual en nuestro país, es el pan nuestro de cada día en el ámbito que queramos ubicarnos, desde la iglesia donde nos muestran un Dios malo, cuando lo que rezan las doce tablas, es que fueron creadas para que podamos vivir en armonía; observando conductas positivas, como lo es entre otras, el de no mentir.

Quiero insistir en este tema amigo lector, porque no sé si usted se da cuenta de cómo los profesionistas mentimos con facilidad: el abogado, el médico, el arquitecto, etcétera, pues la gran mayoría ofrecemos servicios que bien pueden ser difíciles de cumplir, como lo  pueden ser increíbles o imposibles de cumplir; el  mecánico, el obrero, todos ellos ofrecen servicios en su especialidad, donde le garantizan tal o cual servicio y frecuentemente nos damos cuenta de que no es así y no digamos ya en la industria, mediante la cual se ofrecen productos de alta calidad, a través de los cuales se logrará determinada condición, lo que no es así.

Es inagotable el señalamiento de circunstancias en donde los mexicanos con toda la facilidad e impunidad emitimos cuestiones mendaces que generan engaños  y perjuicios a las personas.

En el servicio público en el que también desafortunadamente desde el más alto nivel hasta el más bajo, se ofrecen y dicen cosas que no se van a cumplir, pero lo más grave y creo que es ahí donde nace el problema, lo es el hogar, porque desde el hogar con la facilidad  de decir un mentira encubierta de generosidad, los padres mentimos a los hijos y cuando ellos se dan cuenta, se vuelve un estilo de vida y si desde el seno familiar tenemos esta descomposición, habrá qué pensar que el problema de este país no es otra cosas que la impunidad de la mentira en todos los ámbitos, pero hay uno muy en particular que me parece de extrema urgencia atender, pues tendrá consecuencias altamente generosas y positivas para que salgamos del bache en el que por siglos este país ha vivido.

Se ha dado cuenta usted amigo lector, con qué facilidad se destruye la honra de una persona, cuando alguien va a declarar en su contra, afirmando conductas muchas veces falsas que traen en consecuencia la destrucción angular de la sociedad, como lo es la familia, al imputarse acciones falsas entre las parejas o conductas  ilícitas igualmente falsas, cuando se le atribuyen a alguien como si fueran ciertas y no lo son; la comisión de un delito, que en lo patrimonial es lo menos, pero cuando se denigra al individuo en el contexto familiar, es sumamente grave.

En el contexto laboral vemos como el patrón o el trabajador ante la autoridad, también se imputan conductas falsas como recientemente lo hemos visto, ex funcionarios que cuando lo fueron, reconocieron salarios estratosféricos y generaron laudos de alto consto en perjuicio de la sociedad, porque recuerde que estos se pagan con sus impuestos y que ahí se da una relación patrón-trabajador y así también se acaban patrimonios, que si bien son de menor importancia al honor y la dignidad de las personas, también hay testimonios en documentos  que ante las autoridades en el ejercicio de sus funciones, afirman hechos totalmente falsos y engañosos, que llevan a las autoridades a cometer graves injusticias y a propiciar un caos en diversos ámbitos de la vida, porque usted amigo lector, sino lo ha hecho, se ha dado cuenta que en un simple hecho de tránsito comparecen testigos falsos que encubren al responsable del evento y perjudican al inocente propiciando la injusticia  y la impunidad en hechos que como ya lo dije, desde menores hasta los más graves.

Por todo lo anterior amigo lector, dejo a su consideración  y espero su opinión, respecto a  si usted  cree conveniente que de manera urgente se castigue la falsedad de un dicho o un hecho con penas que al margen de establecer el tiempo de sanción y el modo de la reparación del daño, ha todo presunto delincuente se le niegue la libertad bajo fianza, que me atrevo a afirmar es el derecho humano más sagrado del individuo después de la vida, que me parece que esto justifica que la mentira o la falsedad se instituyan en la legislación como un delito grave que entre otras consecuencias, considero reducirá  de manera sustancial los juicios  innecesarios, que hoy por hoy los tribunales están ahogados en juicios, pero aquí le dejo la idea amigo lector y espero su opinión.

            Recordemos que entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz, que viva el benemérito de las américas.

 

Mtro. Luis Octavio Cotero Bernal

locb15@hotmail.com

Acerca del autor

Jorge Vargas
El Lic. Jorge Javier Vargas Lopez

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