LA CONCIENCIA CÍVICA

 

Lo peor que nos ha pasado que de malo no tiene nada, con la supuesta tragedia derivada de la elección presidencial del ya presidente de Estados Unidos de Norteamérica, Donald Trump y el gasolizano, ha sido el despertar cívico de todos los mexicanos frente a tales acontecimientos.

No me quiero enaltecer al mencionar que en anteriores ocasiones ya había manifestado que era una bendición, tanto la elección del presidente de Estados Unidos, como el gasolinazo, pero sí me da gusto el ver, cómo los mexicanos hemos despertado al manifestarnos frente al gobierno, no obstante la evidencia de lo injustificado de sus decisiones tributarias para la sociedad, seguimos de pie, denunciando semejantes actuaciones, pero sobre todo en contra de las justificaciones que han pretendido imponernos como sociedad, al decir que no existe otra alternativa más que el sacrificio del pueblo, al obligarlo a pagar tributaciones injustificadas y altamente nocivas a la economía de un pueblo como el nuestro, en el que varios millones viven en la pobreza extrema sin ninguna expectativa de mejorar y en el que la clase media es la víctima inmediata de tales actos de la autoridad, que cada día  la reduce más para sumarse a la pobreza.

Aunado a lo anterior, no es tan solo reclamar el proceder de la autoridad, sino también el reconocer el dispendio y despilfarro que desde el hogar hemos venido haciendo durante varias décadas, al  hacer un consumo desmedido tanto de los bienes naturales como de los servicios públicos, que como en otras ocasiones también ya lo he manifestado, no ha sido nociva esta conducta tan solo por el daño económico, sino además por la desintegración de las familias, aislándonos en distancias tan cortas como lo es de una habitación a otra, pero que por la permanencia en el tiempo, se ha reducido tanto la comunicación inter familiar, propiciando casos tan trágicos y tan lamentables como el sucedido en Monterrey, donde un muchacho adolescente perteneciente a una familia acomodada, lleva a cabo una atrocidad de tal dimensión y se quita la vida. Me parece que no es cosa menor y más que ponderar el costo económico de la vida, es más lamentable el desinterés por la vida, tanto la propia como la ajena, lo que ha llevado a los  jóvenes a tal situación.

Así pues, además de reconocer el civismo que percibo hemos retomado los mexicanos, creo que es más urgente la reintegración familiar, el retomar los valores morales y dedicar menos tiempo a la tecnología, que si bien es cierto ésta nos ha acercado a los lejanos, también lo es que nos ha alejado de los más cercanos, pues no sabemos qué piensan, qué sienten, a dónde van, a dónde quieren ir y me refiero al ámbito familiar, que seguro estoy si lo retomamos todos, formaremos mejores mexicanos y desde luego un mejor país, en el que hoy por hoy estamos obligados no tan solo a exigir a la autoridad el  cumplir con su deber, que es el someter a la delincuencia, la cual se ha erigido en uso para el gobierno, pues pareciera que ya hemos claudicado, aceptado y consentido tal estado de las cosas, donde el servidor público queda impune por su mala actuación y donde se permite y crece la organización de la delincuencia, pues desafortunadamente la estulticia de nuestros diputados y senadores, así como la del presidente de la república, quien promulgó  la ley, a través de la cual se reconoce la organización de la delincuencia, cuando a estos se les ha dado la ley, las armas y las atribuciones necesarias

para someter a cualquier infractor de la ley y de ningún modo permitir y consentir, tal grado de organización del crimen por todos los rincones de la patria, a quienes hay que someter con el instrumento de la ley, la fuerza de la razón y las armas permitidas para que alcancemos la paz social y el orden púbico que todos los mexicanos deseamos.

Mtro. Luis Octavio Cotero Bernal

locb15@hotmail.com

Acerca del autor

Jorge Vargas
El Lic. Jorge Javier Vargas Lopez

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