¿Y la ética académica?

¿Y la ética académica?

Todos los profesionales que tuvimos la suerte de ser formados por el estado, cuando obtuvimos el grado académico, al rendir protesta manifestamos, entre otras cosas, el servir a la colectividad que nos formó. Desconociendo qué dirán las leyendas de las escuelas particulares.

En lo que  va del año se ha visto en distintas partes del país y de nuestro estado, a través de todos los medios de comunicación y muy en particular en las redes sociales, la inconformidad de la sociedad por el tan llevado y traído gasolinazo, así como por la justificación que ha expresado el presidente de la república ante tal medida legal que el Congreso de la Unión tuvo a bien aprobar. Quiero pensar que las consecuencias son altamente nocivas para todos los sectores de la sociedad, por los efectos innegables que ha causado esa medida, así como el incremento previsto para el mes de febrero que tampoco es menor.

Hay academias de especialidades en la gran mayoría de las universidades del país, hay colegios de profesionistas en todas las ciencias y sobre todo, hay organizaciones académicas en todos los centros universitarios de las distintas universidades del país y en particular en la Universidad Nacional Autónoma de México, donde se dice participan los más connotados académicos de la nación y del Instituto de Investigaciones Jurídicas; sin embargo, ninguna de estas organizaciones con tan inmenso acervo académico muy bien resguardado, se utiliza para orientar al gobierno y a la sociedad, para ilustrarlo y señalarle los errores  cometidos o los aciertos, pero sobre todo no se han planteado soluciones o alternativas para superar las crisis o los momentos difíciles del país, de ahí la pregunta ¿dónde quedó la ética de los académicos? y habrá que agregar, de los profesionales organizados que por ninguna parte se han visto manifestándose en pro o en contra, orientando a quien o quienes por su gran sapiencia pudieran inducir a un manejo correcto, adecuado o por lo menos, menos doloroso para la sociedad.

No puede considerarse  más que una vil traición a la patria, el silencio o la omisión cuando se debe de hablar, porque ya lo decía Abraham Lincoln, esta es la peor traición cuando es el momento de hablar, pues es más grave la traición de aquel que tiene la formación académica para servir y orientar a la sociedad y al gobierno del que forma parte, porque hay vacas sagradas con grandes obras jurídicas que dicen lo contrario, dada la actitud omisa frente al lamentable escenario que vive el país.

La peor crisis de la sociedad es que sus profesionales y académicos, callen y omitan  conductas cuando tenemos el deber moral, social y profesional de salir al frente para superar la crisis por la que transitamos en este momento, debiendo dejar el confort de la cobardía, de la traición, de la desvergüenza y de la ignominia.          La patria nos demanda acciones serias, responsables, inteligentes, honestas y oportunas.

Vamos compañeros académicos y profesionistas a cambiar pacíficamente el estado de cosas  que de acuerdo al bien común  debemos emprender.

 

Mtro. Luis Octavio Cotero Bernal

locb15@hotmail.com

Acerca del autor

Jorge Vargas
El Lic. Jorge Javier Vargas Lopez

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