Bendito Trump

Decía mi madre que no hay mal que por bien no venga, hoy sabemos que un empresario encabezará el gobierno del país más rico y poderoso del mundo, al que pareciera estamos sometidos sin límite alguno.

            Me parece que el  proceso electoral del país vecino del norte lo vivimos los mexicanos,  sobre todo con una tendencia muy clara hacia uno de los contendientes, manifiesto recio y quedito por todos los medios prensa escrita, radio, televisión, redes sociales, etcétera, etcétera, en el que además del charro de Huentitán, Vicente Fernández,comentaristas analíticos, tanto de la política como del deporte, expresaban el deseo de que la señora Clinton fuera la próxima presidenta de los Estados Unidos, porque se veía en Trump un enemigo evidente para con nuestros compatriotas en aquel país y desde luego para nuestra patria, lo cual de nada sirvió para el resultado final.

            Queda claro que quienes decidieron a quien será el próximo presidente de los Estados Unidos, fueron los que tienen el legítimo derecho de  decidir a quién y por qué  y me queda claro respetando su opinión mi amable lector, que quienes eligieron al empresario lo hicieron por el hartazgo de los políticos en aquel país, pero lo mejor de todo es que ellos ya lo decidieron y nosotros con esa gripita que padecen, pareciera que estamos padeciendo una neumonía terminal, lo que creo que nos obliga  a dejar de llorar por la leche derramada y mejor ponernos a limpiar nuestra casa de la corrupción, que es el cáncer más acendrado que padecemos y desafortunadamente en toda la sociedad, porque tanto el hacer como el no hacer  de manera negativa, es también corrupción, pues el confort de la apatía, de la cobardía, de la indignidad, de la amoralidad nos ha llevado a guardar un estatus, sociedad y gobierno que nos tiene padeciendo la gripe del vecino, lejos de hacer un gobierno fuerte y una sociedad digna, construyendo y formando la fortaleza que necesitamos para echar a los deshonestos del gobierno, pero sobre todo, rescatar la honestidad y la dignidad.

Debemos dejar de lamentarnos para enfrentar la adversidad que nos pudiera provocar el gobierno del país vecino, así como lo demostró don Benito Juárez en su momento, no obstante que la iglesia católica estuvo en su contra, logró salir avante y legarnos un país digno, a pesar de la pérdida territorial, defendiendo nuestra soberanía con la pasión, la entereza y el valor que hoy debemos de imitar para hacer  que nuestras instituciones sean realmente para el desarrollo y el servicio del país y no para el enriquecimiento de unos cuantos y la manipulación de las mayorías, las que deben dejar de ser instrumento electoral para cada proceso, proporcionándoles ahora más oportunidades, mejores condiciones de vida y se cumpla realmente con los Sentimientos de la Nación que así llamó el siervo de la nación y que aún siguen plasmados en nuestra Constitución y se llaman derechos humanos.

            Hemos vivido en los últimos días situaciones lamentables, donde los congresos de la unión y del estado, han quedado en evidencia al no cumplir fielmente con los intereses de sus representados, debiendo de cumplir con su compromiso social y legal como se los manda la ley  y designar a los servidores públicos con el perfil idóneo para el cargo e inducir a los gobernantes en turno a cumplir con la Constitución en los términos de la protesta que señala el artículo 128 de la misma y deje de ser solo un parafraseo de cada momento para que nos obligue a pueblo y gobierno a actuar de tal manera.

            Bendito Trump por lo que generó su campaña política al crearnos una especie de pánico si resultara electo, lo que ya sucedió, pero me tranquiliza el saber que los diputados y senadores de aquel país, sí someten al ejecutivo y no son subordinados de este, al grado tal que han destituido a un presidente, no digamos por corrupto, nada más por mentiroso.

Hagamos lo que la moral y el derecho nos exigen para ser el país que por nuestra riqueza natural todavía podemos rescatar, ya que no obstante de haberle hecho tanto daño por tantos años, aun no lo hemos acabado.

 

Mtro. Luis Octavio Cotero Bernal

locb15@hotmail.com

Acerca del autor

Jorge Vargas
El Lic. Jorge Javier Vargas Lopez

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