El civismo sin fronteras

Mañana que se celebren las elecciones en Estados Unidos, nuestros paisanos avecindados en aquel país, tendrán que demostrar el civismo que aprendieron aquí  y el mismo  que les inculcaron a sus hijos nacidos allá.

            Es innegable que el civismo no tiene fronteras y el derecho a votar, más que un derecho, es el deber de un buen ciudadano que lo cumple en el lugar donde se encuentre, acudiendo a sufragar el día establecido para ello y en esta ocasión para elegir a quien será el presidente de los Estados Unidos de Norteamérica los próximos cuatro años a partir de que Obama concluya su mandato.

            En esta ocasión por el desarrollo del proceso electoral y los candidatos en la contienda y muy en particular por quien ha demostrado su brutalidad como persona y el desprecio por los mexicanos y por México, al margen del deber que tienen todos los latinos avecindados en el país del norte, nuestros paisanos tienen una doble obligación, porque además de cumplir con su deber ciudadano, les asiste también el de ver por los intereses de la patria, intereses de los originarios de esta tierra y de sus descendientes, que por esa sola razón también son mexicanos y  tienen el deber ineludible no solo de  ejercer el voto, sino  de ejercerlo con el más alto sentido de responsabilidad, viendo por su dignidad y por los intereses de nuestra nación.

            Es el momento de que todos los mexicanos desde el lugar donde nos encontremos, no perdamos en ningún momento ni en ningún espacio el civismo que debemos de llevar en lo más profundo y con pleno arraigo y erradiquemos la beligerancia y la irresponsabilidad de nuestro ser y nuestro quehacer para después no tener que lamentar el que otros hagan o decidan por nosotros como desgraciadamente es muy común ver, el hecho de que se toman decisiones en el poder que luego las ponderamos como irracionales, injustificadas, tendenciosas, dolosas, parciales, deshonestas y  todos los calificativos que podamos alegar para la desaprobación de una decisión política, la que frecuentemente consentimos y callamos en el confort de la cobardía esperando que otros hagan lo que todos debemos hacer para cumplir con nosotros mismos, con la patria, con nuestros hijos y los hijos de ellos,  a quienes debemos delegarle el ejemplo de un estatus y una conducta digna y decorosa que nos permita presumir orgullosamente el ser mexicanos.

            Esperemos que este ocho de noviembre nuestros connacionales que van a sufragar en el vecino país, lo hagan en tales términos, que los que estamos acá nos sintamos orgullosos de su civismo, de su calidad humana y de su dignidad, que estimo es lo que nos da valor como personas aquí y allá, cuando sea y como sea.

Mtro. Luis Octavio Cotero Bernal

locb15@hotmail.com

Acerca del autor

Jorge Vargas
El Lic. Jorge Javier Vargas Lopez

Se el primero el comentar. en "El civismo sin fronteras"

Deja un comentario

Tu e-mail no será publicado.


*