‘No a la ley del talión’

En estos días como es bien sabido, se encontraron a seis personas mutiladas de las manos, partes corporales que fueron remitidas al Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses para su dictaminación dactilar.

         El resultado del dictamen aplicado a las dos semanas de que fueron remitidas al Instituto para su dictaminación,  del que ya se emitió el resultado y que omito decir el sentido del mismo, porque no es el espacio indicado ni mi atribución para hacerlo, pero el comentario surge por el hecho tan lamentable de que supuestamente la razón para imputar tal parte corporal, por parte de quienes tratan de parecer según los medios de comunicación, una especie de paladines de la  justicia que desde luego no se le puede considerar así, porque nuestra época y circunstancias es inaceptable este modo de resolver las cosas en sociedad.

         Tales eventos nos obligan a la sociedad en general a que recapacitemos y hagamos un examen de conciencia con toda honestidad , respecto a  cómo hemos educado y conformado la sociedad en la que vivimos, que si tecnológicamente hemos avanzado de manera muy ostensible, es evidente que hemos retrocedido a las épocas más arcaicas de la historia del mundo al tratar de resolver nuestra problemática con tales acciones que desde luego estas generan otras más graves, que solo agudizan nuestro lamentable grado de descomposición social, ya que no es tan solo responsabilidad de la autoridad el enfrentar o resolver la problemática de la seguridad pública.

         A los padres,  a los maestros y a toda la sociedad,  nos obliga esta situación a retomar el rumbo, tanto para exigirle a la autoridad el cumplimiento de su deber , así como al resto de la sociedad, el cumplir con el civismo que por ley y naturaleza, estamos obligados a observar en lo particular, en lo social conforme al derecho que nos hemos dado por conducto de los órganos legisladores de este país en los tres niveles de gobierno, que si uno o algunos o todos son obsoletos, es urgente adecuarlos a las circunstancias con toda la responsabilidad, el valor civil y la honestidad de cada uno con la que le exigimos a los demás.

         La situación por la que estamos transitando en esta época no nos permite ni un segundo de espera y sobre todo el de la cobardía de la imposibilidad, con expresiones como, que al cabo no lo voy a hacer o es que no se puede, eso solo los castrados e imbéciles lo justifican para no hacer, nosotros los mexicanos no tenemos ni justificación ni licencia para permanecer pasivos ante esta realidad y desde luego, sociedad, gobierno y más aún, los encargados de la administración y  de la procuración de justicia, pues existe el elemento humano y la situaciones jurídicas para emprender acciones objetivas y reales que cambien el estatus en que vivimos.

         Hoy nuestros hijos y nietos están a punto de heredar una situación que nosotros  cincuentones y más, no recibimos y creo que sobre todo por viejos,  hay que echar el cuerpo y la inteligencia por delante para mejorar y legar a estos niños y jóvenes un estado digno de vivir y perpetuar la especie que la naturaleza y el estado generosamente nos han brindado.

 

Mtro. Luis Octavio Cotero Bernal

locb15@hotmail.com

 

Acerca del autor

Jorge Vargas
El Lic. Jorge Javier Vargas Lopez

1 Comentario en "‘No a la ley del talión’"

  1. existe una problematica social, donde no encajan ciertas CONDUCTAS VIOLENTAS. los individuos que de alguna forma, son parte del entramado sistema de coexistencia, algunos no encontramos patrones de conducta a seguir, por los cambios tan rapidos de los comportamiento, que se cambian y se derogan segun los que dirigen las sociedades. EXISTEN PROHIBICIONES NATURALES que debieramos RESPETAR, COMO EL ATENTAR CONTRA LA VIDA, EL MUTILAR, etc, nos entendemos, pero pensamos diferente y actuamos por libre albeldrio, a veces tenemos poder absoluto sobre cosas y seres nos sentimos dueños del cielo, pero tambien somos seres que no valemos nada. debemos confesar que cada corazon late diferente, que usamos la razon y el salvajismo, ANTE LA COMPLACENCIA DE UNOS OJOS CELESTES Y ETERNOS

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