Matrimonio igualitario

Matrimonio igualitario

Ahora sí los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y las cámaras de diputados federales y locales que abordaron el tema de los matrimonios entre personas del mismo sexo  para el caso de sostener su postura y superar el criterio de los intelectuales, pues de acuerdo al texto de la sentencia del Tribunal de Estrasburgo, el Tribunal de Derechos Humanos más importante del mundo, actualmente integrado por cuarenta y siete jueces de los cuarenta y siete países del Consejo de Europa, quienes con razonamientos por demás claros y  justificados moral, gramatical, intelectual, histórica  y jurídicamente válidos, alejados de las modas triviales, de toda política demagógica, racional, omisa, irrespetuosa, amoral e inculta, pero  por sobre todo injustificado en la discriminación, en la que pretenden justificar tan soberbia estulticia que denosta y exhibe a semejantes instituciones que rigen el destino de nuestro país.

El que escribe este artículo le llamaría impertinencia; sin embargo, algunas veces  por este medio y en otros, me manifesté sugiriendo a los ministros de la corte y a los legisladores que los contratos celebrados entre personas del mismo sexo, como el matrimonio que no es otra cosa que un contrato, la denominación para aquellos podría ser androgamia o ginegamia y no matrimonio, porque como anteriormente lo expuse, sería el matrimonio el propósito de la perpetuación de la especie entre otras cosas, generada de la maternidad, que solo la naturaleza y para los creyentes, un ser superior, puede dotar a los mortales y desde luego que me resulta satisfactorio, el leer la opinión de intelectuales que de tan soberbia manera, razonan y justifican la ausencia de toda discriminación para quienes así se dicen, al no celebrar un contrato de obligaciones recíprocas con la misma denominación para el que fue creado, el de matrimonio entre heterosexuales. Mis respetos y toda mi consideración a las personas que no son heterosexuales, pero la etimología, la naturaleza, la inteligencia y la honestidad, obligan a propios y extraños a reconocer el ser y el deber ser.

Así pues, a los señores ministros y legisladores les surgen la necesidad y la obligación de analizar a ciencia y a conciencia, con pleno sentido de responsabilidad en el servicio y el máximo sentido del deber para quienes están obligados a servir, alejados del interés político y personal, de la demagogia y de la moda banal que ha resultado de acuerdo a las razones, motivos, antecedentes históricos, etimológicos, jurídicos, intelectuales que se contienen en la resolución de la institución primaria promotora y custodia de los derechos humanos, que implica el cuidado de la integridad física y moral de las personas y procura el respeto y el equilibrio entre los individuos que integramos el universo y por lo que se refiere a nosotros los mexicanos, mediante la norma jurídica, crearnos un ambiente armonioso, ordenado, respetuoso, respetable y digno para todos y cada uno, por eso ministros y diputados esperamos reconsideren su actuación y alejados de la política y de los intereses de grupo, de credo y  de género, aprueben leyes perdurables con toda la sabiduría que se requiere, lo que resultará un monumento jurídico para nuestra nación por su reivindicación y su objetivo social, que nos reivindicará a todos y generará el respeto que nos debemos los unos a los otros, cualquiera que sea nuestra naturaleza, nuestra ideología y nuestra tendencia.

Mtro. Luis Octavio Cotero Bernal

locb5@hotmail.com

Acerca del autor

Jorge Vargas
El Lic. Jorge Javier Vargas Lopez

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