”…y también el peatón”

Si bien es cierto que nuestros legisladores no han hecho de algunas décadas a la fecha, las mejores piezas jurídicas que nos sirvan para un mejor desarrollo y convivencia como sociedad, aun así hay disposiciones que nos otorgan derechos y obligaciones a todos, según la circunstancia de cada quien.

            En múltiples ocasiones he abordado el tema de la prepotencia, el abuso, el fraude, la mala fe y la impunidad de las compañías aseguradoras que por todo y por nada, pero sobre todo en lo que respecta a las letras chiquitas, evaden la obligación que tienen, no obstante lo caro de la prima del seguro para proteger al asegurado y también de garantizar el pago y pagar oportunamente el daño causado por el asegurado a la víctima de algún hecho de tránsito ,que cuando se presume la inocencia de su asegurado y la responsabilidad de la víctima, agotan hasta el último recurso jurídico para aceptar y realizar el pago de la obligación de su asegurado quedando el asegurado a la deriva jurídica por la falta de pago a la víctima del daño, en espera de que dentro del proceso del cual es objeto el asegurado con motivo de los hechos, este sea condenado. Esperemos que con este nuevo proceso penal y los medios alternos de solución de conflictos se logre la des victimización de la víctima de tener que soportar todo un proceso prolongado, ni tampoco el asegurado.

            También el peatón tiene la responsabilidad de protegerse a sí mismo y evitar incurrir en actos que le causen un perjuicio en su persona y en su patrimonio cuando suceda, pues es lamentable ver con frecuencia cómo es que suceden homicidios por la extrema negligencia de los peatones,  no obstante los señalamientos que existen,  los avisos de las sirenas y  los códigos de las ambulancias respecto a cualquier tipo de servicio que de acuerdo con las normas internacionales tienen prelación de paso sobre el resto del tránsito vehicular y peatonal, toda vez que su función es de atender cuestiones prioritarias de salud o de vida de las personas y es lamentable, como ya lo decía, que a las personas; esto es, los peatones, se arrojen al arroyo de las calles donde luego resultan con daños o lesiones fatales, lo que entraña responsabilidad para el conductor de un vehículo de estos, quien va en respuesta a la urgencia para la que fue requeridos y que es su deber hacerlo con la prontitud que requiere el caso y es por eso la pregunta más que una puntualización de ¿y el peatón qué?, porque en esa indolencia en que incurre el peatón se causa un severo perjuicio, desde luego a este y a su familia por su proceder, pero también a aquel que desarrollando una actividad plenamente lícita en pos de los demás,  luego generalmente es víctima de un proceso judicial y no obstante la evidencia indiscutible de la imprudencia de quien resulta víctima de la muerte por lesiones graves  pueden dejarlo incapacitado de manera parcial o total y sin ninguna consecuencia en su persona o en su patrimonio.

            Me parece urgente que también las organizaciones civiles promuevan la cultura de la vialidad por todos los medios de comunicación y logremos que nuestros hijos, nietos y demás familiares, caminen con la precaución debida y que hoy por hoy con el uso inmoderado del celular, caminen operándolo sin la atención debida por el lugar en que van transitando, causando con ello un severo drama jurídico que pone al estado en el gran dilema de procurar y administrar justicia sin calificativos, ni buena ni mala como solo así es la justicia.

Mtro. Luis Octavio Cotero Bernal

locb15@hotmail.com

 

Acerca del autor

Jorge Vargas
El Lic. Jorge Javier Vargas Lopez

1 Comentario en "”…y también el peatón”"

  1. FERNANDO BRAHMS | 27 de Julio de 2016 at 11:44 am |

    La mayor parte de atropellados no son por ambulancias ni patrullas de policia y mucho menos bomberos. Son por transportes de servicio público, como taxis y camiones urbanos.

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