La adicción, un problema de salud

La Organización Mundial de la Salud ha dictaminado que las adicciones particularmente, son enfermedades que  constituyen un problema de salud en la sociedad.

Es indispensable que el estado asuma su responsabilidad en cuanto al problema preventivo y de solución de las adicciones en este país, pero igualmente o tal vez  mayor responsabilidad lo es para la familia, el evitar a toda costa que sus integrantes adquieran tal adicción; sin embargo, en estos tiempos es importante  que los padres de familia aconsejemos a nuestros hijos a que se alejen de los malos hábitos y muy en particular de la adicción a las drogas cualquiera que sea su naturaleza, pues es evidente que como padres tenemos la obligación de orientar a nuestros hijos para que opten por un modo honesto de vivir, enseñándoles que el narcotráfico no es un modo honesto de vivir y sí un modo seguro de morir.

Es claro que todos los hombres y mujeres, de quienes la regla general deja entrever  que una mayoría son jóvenes, quienes se dedican a la distribución,  cultivo, venta y posesión de las drogas  y cuya vida es muy corta y más en libertad, pues es casi nula la posibilidad de que quien se dedica a esta actividad  no vaya a parar a la cárcel y me parece peor aún vivir en una supuesta libertad, cuando se tendrá que estarse escondido y en la angustia permanente de la competencia en su mercado, pues es bien sabido que esa competencia tiene por regla general la pérdida de la vida y padecer la extorsión de algunos malos elementos de las corporaciones policiacas. Estoy seguro de que vivir así no es vida.

Quienes tuvimos la fortuna de ser padres y ahora abuelos, habrá que retomar la responsabilidad de reorientar a nuestros jóvenes por un camino que les permita alcanzar una vida sana, tranquila y prolongada.

No quiero dejar de lado el tema social de que la adicción es un problema de salud y que actualmente en nuestra entidad, en el día a día se han descubierto un gran número de centros de tratamiento para personas con problemas de adicción, de los cuales una mayoría no cuentan con las autorizaciones legales indispensables. Lo más importante ante esa realidad será,  buscar que dichos lugares de “rehabilitación”, lo hagan en una forma estrictamente apegada a la norma y más aún, adecuándolos y orientándoles  para que en su  noble propósito que necesariamente es el de la rehabilitación,  en condiciones precarias o no,  debe reconocerse que el propósito en sí es muy loable, por lo que  será necesario que ante la dimensión del problema social, esos lugares sean asesorados y apoyados para que su función la realicen de una manera adecuada y logren salvar la vida de los internos en rehabilitación y las de todos aquellos que pudieran llegar a ser sus víctimas.

Me parece urgente que ante tan severo problema de salud todas las instituciones del estado llámense educativas, empresariales, médicas y la sociedad civil en general, hagamos lo propio para atacar esta tragedia que a las generaciones de jóvenes les ha tocado padecer y a los que ya estamos mayores, nos ha tocado sufrir sus consecuencias, pero insisto, vamos apoyando por todos los medios a nuestro alcance, la rehabilitación que demanda el problema de las adicciones en nuestra sociedad.

No es posible dejarle  toda la responsabilidad  al estado, creo que a profesionistas y demás, nos obliga moralmente la atención inmediata de esta problemática que se ha traducido en una triste y severa crueldad, sobre todo en la conducta de los adictos que en ese estado han causado los crímenes más cruentos, los cuales desafortunadamente ya no son aislados.

 

Mtro. Luis Octavio Cotero Bernal

locb15@hotmail.com

Acerca del autor

Jorge Vargas
El Lic. Jorge Javier Vargas Lopez

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