Otoño de 1995

Otoño de 1995

Por: Miguel Ángel Labastida

(El Canciller Kissinger)

¡Con Todo mi Respeto!

HACIA 5 minutos que me había bañado y ya sudaba copiosamente. Era a finales de Octubre de 1995. Ya en el Otoño.  Eran las 5 de la tarde con 45 minutos. La temperatura estaba fácilmente en 39-40 grados. Abordo mi auto Toyota Corolla color rojo modelo 1991, para dirigirme a un local mismo que yo abriría. Ocho minutos después (5:53 PM) llego al lugar. Desde 40 metros antes de estacionarme, fijo la vista en una mujer de aproximadamente 40 años de edad, que estaba bajo un árbol afuera del local que abriría en unos instantes. Me saluda amablemente y correspondo de la misma manera. Me dispongo introducir la llave a la cerradura, y se acerca más a mí. Pase, le digo. De inmediato enciendo 2 abanicos de pedestal. Ella, ya dentro, me observa cómo lleno de agua una cafetera para inmediatamente conectarla. No pasaron 3 minutos desde que entramos. Siéntese, le dije. Accedió de buena manera. La dama era fina, culta, sencilla. Se miraba tranquila. Vestía muy bien, pero no de manera ostentosa. En ese local, nos reuníamos de lunes a sábado, unas 20 personas, en horario de 6 de la tarde a 7 y media de la noche.  No siempre asistían las 20 personas.  Hombres y mujeres. Unas eran enfermeras, otras maestras, secretarias ejecutivas, empleadas de gobierno, etcétera.  Era en la ciudad y puerto de La Paz, capital del Estado Mexicano de Baja California Sur. Era como un CLUB Literario y de Superación Personal. La señora a la que me refiero, entra en confianza conmigo y me revela que preguntó a 3 personas por el Grupo, hasta que le dijeron en donde se encontraba. Tenía apenas un mes en la Paz, BCS. Su esposo, había sido designado Delegado Federal de la Secretaría de Comercio y Fomento Industrial. SECOFI. Hoy conocida como Secretaría de Economía. Ella, era, según me contó después, Trabajadora Social, con una plaza en SEDESOL. La reunión la iniciamos a las 6 de la tarde con 12 minutos, contando con 14 compañer@s. Al finalizar, nos despedimos. Aborda un auto. Un chofer la esperaba. Cada semana, los que formábamos el Grupo nos turnábamos para abrir el Local.  Otro día, quedamos en que llegaría a la 5:40 para platicar más. Me cuenta que se siente muy mal. Hacía poco más de año y medio, un hermano suyo había muerto trágicamente. Asesinado. Un hombre joven todavía, de apenas 44 años de edad. Un tipo sobrio, culto, bohemio, alegre, estudioso, muy sociable, incluso un excelente jugador de beisbol en sus mocedades. Incluso, llegó a interesarle a un equipo de Ligas Mayores de Beisbol, llamado “Rangers de Texas”. Su hermano, jugó, cuando tenía entre los 18 y los 19 años, en Clase A con los Soles (Suns) de Amarillo, Texas, Sucursal de los Rangers. Pero, precisa mi nueva Amiga, que el beisbol, para su hermano, no era su prosperidad; después de concluir la temporada de 4 meses, decidió ya no jugar profesionalmente. Y me dio el nombre de éste. Yo a ese Grupo, tenía asistiendo 2 años. Y lo hice por espacio de otros tantos más. A veces 5 veces a la semana, a veces solamente 2. Le caí tan bien a esta fina señora, de rasgos tipo europeo, que en ocasiones me pedía que no fuera al Grupo, porque quería que nos viéramos en un café-restaurant, para conversar, de manera directa conmigo. Era, precisamente, frente al Palacio de Gobierno. A un costado estaba un parque. Aclaro que, en todo momento, su esposo supo de mí. Contaban con una muchacha que les ayudaba en casa, sobre todo con los niños. De 7 y 5 años de edad. En ocasiones, el mismo marido la llevaba al café-restaurant; él se quedaba con los hijos en el parque, con el acuerdo de que si se quería ir, que se fuera, que al fin y al cabo Miguel Ángel, la llevaría a casa. Y así sucedió varias veces. En otras ocasiones que nos mirábamos, él estaba en otro municipio, y un chofer la llevaba al lugar de nuestra reunión, y ella le decía lo mismo a éste. La estimada y respetable dama en mención, asistía al Grupo como 2 veces a la semana, y una más, se reunía conmigo para conversar directamente. Y era sobre su dolor y las vivencias con su hermano. Le aconsejé que buscara ayuda espiritual. Lo hizo. Me contó que en cierta ocasión, teniendo su hermano fallecido 18 años de edad, ella 13,  manejaba una camioneta y ella miró a alguien parada en una esquina, y se expresó un poco mal de ella. Su hermano, casi se estacionó para llamarle la atención, diciéndole que jamás hable mal de nadie. Transcurrió el otoño de aquel 1995; año en que Yolanda Zaldívar, asesinara de 3 balazos a Selena Quintanilla, el viernes 31 de marzo, a las 11 de la mañana, en un cuarto de hotel en Corpus Cristhi. Y así seguimos todo 1996, y parte de 1997, cuando ambos (ella y su esposo)  fueron cambiados a otra ciudad. En la capital del Estado de dónde venían.  En más de una ocasión, mi Amiga me invitó a su casa. Repito, su esposo siempre supo de mí. Y, por supuesto, me conoció luego, luego. Él estaba enterado de lo que platicábamos, que era sobre cultura y catarsis sobre superación personal y alivio espiritual. El hermano de aquella respetable, fina y encantadora dama, era nada más, pero nada menos, que LUIS DONALDO COLORIO MURRIETA. Este, como todos lo sabemos, fue asesinado la tarde del miércoles 23 de marzo de 1994, en la Colonia Lomas Taurinas, en Tijuana, Baja California Norte. ¡Qué ironía; justo, 2 horas y media antes del crimen, yo lo había visto personalmente. Soy periodista desde agosto de 1970. Lo vi subir al avión que lo condujo a Tijuana; una distancia que recorrió en no más de una hora con 20 minutos. Asimismo, lo había visto en un mitin en la explanada del Teatro del Pueblo, obviamente en La Paz, BCS, así como en la Sede del CDE del PRI. Colosio permaneció cuando mucho 5 horas en La Paz; de 10 de la mañana a 3 de la tarde. Había llegado procedente de Culiacán, Sinaloa. Este, había nacido el 10 de febrero de 1950. Su hermana, LAURA ELENA, en 1955. Ambos, en Magdalena de Kino, Sonora. Cuando la conocí, Otoño de 1995, hacía 19 meses (Un año y 7 meses) que lo habían asesinado. Al otro día de conocerla, me confío quién era ella; y obviamente, quién era su hermano. En La Paz, y en todo el territorio de Baja California Sur, el calor es insoportable. Por lo menos en 9 meses del año (Marzo a Noviembre) la temperatura oscila entre los 38 y los 44 grados. Allí viví 18 años. De abril de 1990 a abril del 2008. Durante mi vida he tenido grandes amistades, desgraciadamente no las he conservado. Hombres y mujeres. Como a la semana de haberla conocido, le confié a mi amiga, Adelita Murillo, esposa de un próspero arquitecto, quién era LAURA ELENA. Adelita y su esposo Nicolás Castro, vivían muy bien. Incluso, vivían a 3 cuadras de donde vivía LAURA ELENA y su familia, en el Fraccionamiento FIDEPAZ, de los más lujosos de esta Capital. Adelita, también asistía al Grupo. En ocasiones, nos reuníamos los 3. Donde quiera que esté LAURA ELENA COLOSIO MURRIETA, su esposo JUAN DE DIOS SOTO, y sus hijos, les envío mi afecto, cariño  y solidaridad. Creo que viven en Hermosillo, Sonora. Qué La Paz del Señor sea con ustedes. LAURA ELENA, debe tener actualmente 61 años de edad. ¡¡Dios Salve a la Reina!! Luis Donaldo hubiera cumplido 66 años el pasado 10 de febrero. Y el autor de esta CRÓNICA, cumplirá 65 años el próximo 2 de Agosto.

Acerca del autor

Jorge Vargas
El Lic. Jorge Javier Vargas Lopez

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