MANDO ÚNICO POLICIAL Penúltima parte – CAFÉ VIRTUAL Por Jorge Aguayo –

MANDO ÚNICO POLICIAL

Penúltima parte

CAFÉ VIRTUAL

Saludos estimados lectores. Hoy daremos continuación al análisis que realizo el Mtro. Martín Barrón Cruz. Investigador del INACIPE, dentro el marco de la mesa que se instauro para el análisis del Mando Único policial, que por iniciativa presidencial se pretende instaurar en México. Por lo que corresponde a los Bandos de Policía cabe señalar que la cultura del Bando proviene de la época colonial. La emisión del mismo era una de las competencias del cabildo de cada ciudad o pueblo. Bajo el nombre de policía se expedían leyes, reglamentos y bandos que concernían a la administración del estado, y que buscaban afirmar e incrementar su poder. El objetivo declarado era hacer buen uso de sus fuerzas y procurar la felicidad de los súbditos. En una palabra, se requería la explotación adecuada del comercio, la hacienda, la agricultura, el descubrimiento de minas, las maderas, los bosques, etcétera. Todo ello interesaba al Estado, y dependía de la inteligencia con que estas cosas fuesen administradas que se lograría la felicidad de los vecinos, y como tal el responsable del cumplimiento de ello era el cabildo.

Es decir, históricamente el concepto y las funciones de la policía iban encaminados a ejercitar actividades de gobierno que permitieran salvaguardar la seguridad del pueblo. Por ello había que estimular la convivencia social, asegurar el abasto de víveres, garantizar la pureza del agua y el aire, señalar las características de las obras públicas y de la vivienda particular, regular el tráfico mercantil, vigilar la salud pública y la salubridad de bebidas y alimentos.

Es en este sentido, por ejemplo el Discurso sobre la Policía de México (1788) abarcaba áreas como la salud pública; se incluía el abasto de carnes de toro, carnero y cerdo; las prácticas de desangrar y desollar a los animales; el abasto de pan; la provisión de agua potable y, en consonancia, el mantenimiento de las fuentes públicas e interiores y las cañerías, así como a los encargados de transportarla: los aguadores. En contraposición, encontramos las acequias, zahúrdas, albañales, pozos artesianos y la limpieza de las mismas a fin de evitar el miasma. Igualmente el Discurso aborda la construcción de casas y calles. Era importante mantenerlas en perfecto estado de limpieza, ante el temor de brotes epidémicos, los cuales fueron un severo problema durante el período colonial. La razón de ello era que en la ciudad existían innumerables puestos de venta de comestibles en plazas y parajes públicos (parece que la Ciudad de México poco ha cambiado).

Dentro de los distintos Bandos que se publicaron -no sólo en la historia colonial, sino hasta hace algunos años- se establecían las medidas de policía relativas a edificios ruinosos, sitios eriazos y muladares de la capital; sobre aguadores, cargadores; para la fabricación de adobes; de albañales; para la matanza de perros; para el alumbrado público; para las armas de munición; para la limpieza, barrido y aseo de la ciudad, de ríos y acequias; de las fondas y figones; de los bagajes: de bebidas prohibidas; de los papalotes; de juegos públicos de billar y dominó; de cementerios; de coches y carruajes. En fin, de toda una gama de la regulación de aspectos económico-sociales. Es decir, éstas eran las competencias y funciones que debía cumplir la policía.

Otro ejemplo, de las atribuciones que tenía la policía, lo encontramos en el Reglamento de 1811, en plena conflagración bélica, donde se establecía que las funciones del policía eran: cuidar del sosiego y tranquilidad pública; saber qué gentes llegan de fuera a esta capital: dar pasaporte a los que salgan de ella; evitar todo desorden público; celar y perseguir las casas sospechosas, y dar al gobierno cuantas noticias puedan interesar al bien común, practicando por sí y sus dependientes las diligencias oportunas, y avisando los señores jueces mayores de cuartel las cosas graves que por ellos puedan remediarse (…) cuidar que se (…) observen los bandos de buen gobierno (…) el señor superintendente de policía recibirá por sí mismo las declaraciones de los reos y testigos, sin poder fiar de modo alguno esta función a sólo el escribano que tuviese asignado (…) hará de noche las rondas que su prudencia le dictase (…) el objeto principal de estas rondas, que por si haga el señor superintendente o que encargue a los demás subalternos, será la observancia de los bandos de buen gobierno (…y) de perseguir por sí o por medio de los empleados en este ramo, a los vagabundos y mendigos, procurando aprehenderlos para dar a cada uno el destino correspondiente a su aptitud y demás circunstancias.

Pero una vez concluida la guerra de Independencia e instaurado el Consejo de la regencia del Imperio Mexicano, se presentó un Proyecto de Policía para la Ciudad de México. Este documento señalaba que: la policía verdadera escuela de la sociedad e inseparable compañera de un gobierno (…) liberal, debe merecer la primera atención, para ser vivificada bajo un sistema cierto desconocido hasta ahora en Nueva España. Trescientos años de un gobierno opresor, bárbaro e impolítico, sólo ha podido perpetuar la ignorancia y la grosería en un pueblo (…) y hace parecer la capital del Imperio Mexicano, un sótano de inmundicia, un país bárbaro, una ciudad inculta. México puede compararse a una hermosa matrona llena de andrajos y muy sucia […] que fastidia en extremo por su asquerosidad esta ciudad tan abandonada, no hay duda que podría ser la metrópoli del mundo (…) si la policía llega a poner su sello en su recinto. Este importantísimo ramo bien estimado de los pueblos cultos, como despreciado de los bárbaros.

Estos ejemplos sirven para ilustrar que las actividades de la policía preventiva (municipal) han cambiado muy poco a lo largo de la historia. Pero la idea del bando incluso entre los políticos generó enorme confusión, al no saber la utilidad de los mismos. Un claro ejemplo de ello se encuentra al revisar los famosos “Bandos” emitidos por la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal entre los años 2000 y 2006; o bien en la Ley de Justicia Cívica.

Lo más importante de esta descripción es que nos muestra la enorme diferencia que existe entre la policía municipal con la policía de investigación, cosa que las autoridades no quieren ver en la propuesta de la policía única estatal. ¿Cómo la ven mis estimados?, pero esto no es nada, en nuestra próxima columna analizaremos si la propuesta de la CONAGO, hoy retomada por el Presidente Enrique Peña Nieto ¿ES LA DE GENERAR MÁS DESEMPLEO Y UN INCREMENTO EN LA DELINCUENCIA EN MÉXICO CON EL MANDO ÚNICO POLICIAL?, hasta la próxima mis amigos, nos seguiremos viendo.

Acerca del autor

Jorge Vargas
El Lic. Jorge Javier Vargas Lopez

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